ADN nuclear de la Sima de los Huesos. Cambiando el paradigma

Finalmente, las expectativas se han cumplido y el equipo de genetistas encabezado por Matthias Meyer y Svante Pääbo (Departamento de “Evolutionary Genetics, Max Planck Institut, Alemania) han conseguido secuenciar parte del ADN nuclear de varios homininos de la Sima de los Huesos de Atapuerca (SH). Tras obtener varios fósiles de este yacimiento en condiciones de máxima asepsia, los genetistas han logrado obtener ADN de dos dientes, un fémur y un fragmento de escápula. Los resultados acaban de ser publicados en la revista Nature. Esta es la segunda publicación sobre el ADN de estos humanos del Pleistoceno Medio. Pero todo parece indicar que se trata del inicio de una serie trabajos, que pueden dejar atrás varias hipótesis y dar un giro a nuestra forma de plantear la evolución humana en Europa. El yacimiento de SH incluye una colección de cerca 7.000 restos de casi una treintena de individuos. Las posibilidades que se abren son muchas y sumamente interesantes. Dada la trascendencia de este trabajo, explicaré las consecuencias de sus resultados (de acuerdo con mi punto de vista) en tres posts sucesivos.

 Imagen de la excavación de la Sima de los Huesos de la Cueva Mayor (sierra de Atapuerca), tomada por Javier Trueba. El yacimiento se localiza a unos 50 metros de profundidad y a unos 1.000 metros de la actual entrada de la Cueva Mayor.

Imagen de la excavación de la Sima de los Huesos de la Cueva Mayor (sierra de Atapuerca), tomada por Javier Trueba. El yacimiento se localiza a unos 50 metros de profundidad y a unos 1.000 metros de la actual entrada de la Cueva Mayor.

Meyer y Pääbo llevaban varios meses anunciando que las investigaciones iban por buen camino. En septiembre de 2015, durante la celebración del quinto congreso europeo sobre evolución humana (Londres) tuve ocasión de hablar con Matthias Meyer durante un buen rato. Es una persona sumamente agradable, con un entusiasmo contagioso. Meyer presentó en este congreso sus resultados preliminares, que invitaban al optimismo.

Antes de comentar los resultados de esta nueva investigación es conveniente recordar las primeras publicaciones sobre los restos fósiles encontrados en la Sima de los Huesos. En 1977, el Profesor Emiliano Aguirre nos contó en la revista Journal of Human Evolution sus conclusiones del estudio de la mandíbula AT-1, recuperada del yacimiento por su discípulo Trinidad de Torres. En aquellos años todavía no había sino aproximaciones a la antigüedad del yacimiento, gracias a la presencia en el yacimiento de restos de osos de la especie Ursus deningeri, ya extinguida, encontrados junto a los restos humanos y estudiados por Trinidad de Torres en su tesis doctoral. En las primeras publicaciones se hablaba de fósiles del Pleistoceno Medio, pero sin mayor precisión. Considerando que este período tiene un recorrido de 780.000 a 120.000 años todo el mundo reconocía que faltaba mucho para comprender el verdadero significado de este descubrimiento. Aguirre, junto a otros investigadores, notó entonces las similitudes de AT-1 con otras mandíbulas del Pleistoceno Medio, como las de Mauer, Arago y Montmaurin. Los fósiles de estos yacimientos se consideraban entonces como pre-neandertales, una denominación todavía demasiado vaga. Faltaban dataciones y, sobre todo, muchos más fósiles.

Cuando la Sima de los Huesos comenzó a ofrecer centenares de restos humanos iniciamos el estudio sistemático de diversas partes anatómicas. Algunos de esos trabajos fueron el fruto de tesis doctorales muy elaboradas. En todas las publicaciones se llegaba de manera irremediable a la misma conclusión: los homininos de SH estaban relacionados con los neandertales. Si en SH solo se hubieran encontrado dientes nuestra conclusión habría sido que los humanos de este yacimiento pertenecieron a la población neandertal más clásica del Pleistoceno Superior. Tal era su parecido con los dientes de todos los yacimientos neandertales conocidos en Europa. Puesto que en aquellos años aún no se habían conseguido dataciones del yacimiento se podía pensar que la Sima de los Huesos podía tener una antigüedad no superior a 200.000 años. Aunque el aspecto de los restos craneales también recordaba al de los neandertales clásicos, muchos de sus rasgos eran primitivos y sugerían una antigüedad mayor. Después de varias aproximaciones a la cronología del yacimiento, que ofrecían un rango temporal demasiado amplio, en 2014 se obtuvo una fecha en torno a los 400.000 años. Ese dato fue satisfactorio para propios y extraños.

Cuando se publicaron los resultados del ADN mitocondrial (ADNmt) recuperado de un fragmento de fémur de la Sima de los Huesos todos los expertos se quedaron perplejos. Cierto, los humanos de SH parecían estar relacionados con los neandertales, pero se observó una mayor proximidad con los Denisovanos de Siberia, cuya antigüedad no supera los 50.000 años. Había que secuenciar el ADN nuclear para salir de dudas. Recordemos que el ADNmt se transmite por vía materna y los resultados eran difíciles de explicar.

El estudio del ADN nuclear ha sido concluyente. Los humanos de la Sima de los Huesos tienen una relación muy estrecha con los neandertales. La morfología de los restos fósiles (y en particular de los dientes) y el ADN extraído de esos restos ofrecen resultados coincidentes. El análisis conjunto del ADN nuclear y del ADNmt todavía deja dudas sobre la posibilidad de una relación directa entre los humanos de la Sima de los Huesos y los neandertales clásicos del Pleistoceno Superior. Pero ya no inquieta la posibilidad de que en breve los humanos de este yacimiento de Atapuerca puedan ser considerados por muchos expertos como pertenecientes a la especie Homo neanderthalensis. El recorrido evolutivo de esta especie simplemente sería mayor. Los dos posts siguientes analizarán las consecuencias y el alcance del estudio del ADN nuclear de la Sima de los Huesos, que pueden ayudarnos a comprender la filogenia humana de Europa durante el último millón de años.

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Un pensamiento en “ADN nuclear de la Sima de los Huesos. Cambiando el paradigma

  1. Jose Luis Moreno

    Simplemente decir que me siento muy afortunado de poder conocer la publicación de estos descubrimientos que, sin duda, van a pasar a la historia de la disciplina por su importancia y trascendencia. Y, por supuesto, dar las gracias al profesor Bermúdez de Castro por hacer accesibles sus implicaciones. Gran trabajo.

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