Los Neandertales y la frontera del Ebro

Siguiendo con la relación de yacimientos de la península Ibérica en los que se han encontrado restos humanos neandertales sería imperdonable olvidarnos de la cueva de Zafarraya, en la provincia de Málaga. Por sus peculiaridades, se trata sin duda de uno de los yacimientos más interesantes de Pleistoceno Superior. La cueva del Boquete de Zafarraya contiene restos de un valor excepcional, no tan solo para conocer el aspecto de los neandertales, sino para estudiar su comportamiento. La cueva se sitúa a 1.100 metros de altitud, en la cara sur de la sierra de Alhama y en el término municipal de Alcaucín. Cecilio Barroso Ruíz inició la exploración sistemática de esta impresionante cavidad en 1979, que pronto se haría famosa por el hallazgo entre 1981 y 1983 de un fragmento de fémur y, sobre todo, de una de las mandíbulas mejor conservadas de la población Neandertal.

Mandíbula neandertal de Zafarraya. Fuente: www.ventalaparra.es.

Gracias a estos hallazgos, la excavación del yacimiento pasó tener un carácter internacional en los inicios de los años 1990s, con mejores medios humanos y materiales. El equipo incluyó a los arqueólogos Francisca Medina y Jean-Jaques Hublin, actual director del Departamento de Evolución Humana del Instituto Max Planck de Alemania. Los resultados fueron espectaculares. A la industria lítica musteriense y numerosos restos de animales del Pleistoceno Superior se sumó el hallazgo de una antigua hoguera en la misma entrada de la cueva, donde se encontraban restos óseos quemados. Se reconocieron varios fragmentos humanos de fémur, tibia y mandíbula, que presentaban signos evidentes de descarnado. Una vez más se demostraba que los neandertales practicaron el canibalismo con cierta frecuencia.

La cueva pudo ser usada de manera esporádica y no continuada. La presencia tanto de herbívoros (cabras, caballos, ciervos y bisontes) como carnívoros (leones, hienas, perros salvajes y osos) sugiere ocupaciones tanto de humanos como de otros depredadores. Es posibles que los neandertales utilizaran ocasionalmente la cueva como refugio y aprovecharan su abrigo para prender hogueras y consumir sus presas.

Impresionante aspecto de la entrada del Boquete de Zafarraya. Alhama.com

Las primeras dataciones del yacimiento arrojaron cifras inferiores a los 30.000 años que, junto a las obtenidas en otros yacimientos del sur de la península Ibérica, levantaron una gran polvareda a finales del siglo XX. En el norte de la península Ibérica había buenas dataciones, que demostraban el recambio de la población neandertal por poblaciones de Homo sapiens hacia los 40.000 años antes del presente. Quizá los neandertales habían resistido el avance de nuestra especie al sur del valle del Ebro, que aparecía así como una frontera natural entre Homo sapiens y Homo neanderthalensis. El debate ha sido motivo de numerosas publicaciones y temática de sesiones en diferentes congresos. Sin embargo, nuevas dataciones mediante el método del 14C “envejecieron” el yacimiento de Zafarraya hasta los 36.000 años antes del presente. Finalmente, las investigaciones en geocronología demostraron que los yacimientos del sur de la península Ibérica eran todavía más antiguos. Las muestras se purificaron eliminando contaminantes (Wood et al., 2012, Proceedings of the National Academy of Sciences, USA, número 110) y el yacimiento de la cueva del Boquete de Zafarraya llegó hasta los 46.000 años antes del presente. La hipótesis de la frontera del Ebro quedó así rechazada por las nuevas evidencias proporcionadas por la geocronología. La rápida desaparición de los neandertales de toda la faz de Europa en pocos miles de años sigue pues siendo un enigma. Algunas de las hipótesis ya han sido descartadas por las evidencias, mientras que otras se han quedado en la categoría de la especulación. Para esa época, en la que todo sucedía mucho más despacio que ahora, un período tan corto de tiempo implica que el recambio de la población europea fue muy brusco. No podemos olvidar que los neandertales constituían una especie humana dotada de grandes recursos para la supervivencia.

José María Bermúdez de Castro

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