California, “el sueño americano”

Quizá sea una casualidad, quizá no, pero las dos revistas científicas de mayor impacto suelen publicar artículos de un mismo ámbito en la misma semana. El miércoles 26 de abril la revista Nature daba a conocer la espectacular noticia sobre la posible colonización del continente americano más de 100.000 años antes de la fecha conocida hasta entonces. Pocas horas después, la revista Science nos explicaba el sorprendente hallazgo de ADN de diferentes especies (incluida la de los neandertales) recuperados de sedimentos de varios yacimientos europeos. El primero de esos trabajos ha hecho temblar los cimientos de un paradigma bien consolidado. El segundo representa un avance más allá de las fronteras del conocimiento, pero su repercusión mediática ha sido menor. Sin embargo, y en mi opinión, el artículo publicado en Science tendrá un largo recorrido y poco a poco cambiará el “paisaje” que conocemos sobre la evolución humana. El artículo publicado en la revista Nature, en cambio, podría terminar en el baúl de los recuerdos. Reflexionemos hoy pues sobre éste último.

Los expertos que trabajan en el apasionante tema de la primera colonización del continente americano han debatido con ardor sobre la fecha de la entrada de Homo sapiens por Beringia. Los defensores de una cronología temprana consideran que ese hecho se produjo hace poco menos de 30.000 años. La semana anterior comentaba en este mismo blog los hallazgos en uno de los yacimientos de las cavidades Bluefish, en Canadá. El dato cronológico más antiguo de este yacimiento sitúa la presencia de Homo sapiens en América del norte en unos 24.000 años. Los autores del último trabajo sobre este yacimiento, Lauriane Bourgeon, Arian Burke y Thomas Higham, consideran que los miembros de nuestra especie quedaron aislados durante varios miles de años en Beringia debido a las masas de hielo formadas durante la última glaciación del Pleistoceno. Solo cuando las condiciones climáticas lo permitieron, aquellas poblaciones fueron capaces de progresar hacia el sur. Muchos yacimientos americanos, incluyendo el de Monteverde (Chile) sugieren que esa progresión fue rápida y comenzó hace unos 15.000 años.

Excavación en el yacimiento de Cerutti Mastodon. Fuente: earthmagazine.org

El hallazgo en el yacimiento de Cerutti Mastodon, situado cerca de la ciudad de San Diego a relativamente poca distancia de la actual frontera entre los Estados Unidos de América y México, indican una colonización en torno a los 130.000 años, sino antes. En efecto, de ser correctas las conclusiones de Steven R. Holen y los demás autores que firman el artículo de Nature, alguna especie humana penetró por Beringia hace mucho tiempo. Tal vez durante el Pleistoceno Medio, o puede que antes. Por supuesto, la fecha de 130.000±9,4 años obtenida en Cerutti Mastodon descarta que Homo sapiens fuera la especie pionera de América. En esa fecha aún no habíamos salido de África, de acuerdo con la información disponible hasta el momento. Así que quienes hayan quedado convencidos por las evidencias presentadas en la revista Nature tendrán que proponer hipótesis sobre la identidad de los autores del yacimiento de Cerutti Mastodon ¿Tal vez Homo erectus, los misteriosos Denisovanos, o quizá alguna especie desconocida?

Para contrastar la hipótesis de una colonización tan temprana será necesario que se encuentren nuevos yacimientos de esa época en el continente americano, a ser posible con evidencias más convincentes, incluyendo restos fósiles humanos. Al menos, sería deseable que se encontraran herramientas de piedra, fabricadas siguiendo algún tipo de tecnología (achelense, musteriense, etc.). Bastaría quizá con encontrar yacimientos arqueológicos de algo más de 130.000 años en Siberia en latitudes superiores a los 60 grados. Recordemos que el yacimiento de Denisova se localiza en un valle de clima favorable, situado a unos 51º de latitud norte. Para encontrar yacimientos localizados más hacia el norte hay que llegar hasta fechas mucho más recientes, dejados por la actividad de Homo sapiens. Por descontado, una travesía marítima de Homo erectus a través del Pacífico no es una opción.

Me pregunto si tenemos que cambiar de paradigma por una publicación de la revista Nature, en la que se describen posibles martillos y yunques de piedra, además de poco más de 300 restos fósiles de un mastodonte descuartizado con huellas de la percusión de esos martillos. En Ciencia tenemos que tener la mente abierta, siempre a la expectativa de nuevos descubrimientos. Pero también hay que ser exigentes y procurar de manera proactiva que los descubrimientos sean repetibles, sea cual fuere su naturaleza. En el caso que nos ocupa, tendremos que aguardar a que se produzcan nuevos hallazgos en el mismo lugar o en otros, con evidencias algo más sólidas. Cuando eso suceda los expertos cambiarán el paradigma del primer poblamiento de América; pero no antes.

José María Bermúdez de Castro

 

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