Los Neandertales y la hipótesis de la acreción

Los neandertales vivieron en buena parte de Eurasia durante miles de años. Su variabilidad se conoce relativamente bien gracias a docenas de hallazgos en yacimientos de Europa y del suroeste de Asia. Los llamados “Neandertales clásicos” vivieron en el oeste de Europa hace entre 120.000 y 40.000 años y se caracterizan por una notable homogeneidad en sus características esqueléticas ¿Cómo se diferenció esta población, que resulta inconfundible para los expertos?

Cuando se estudian las diferentes partes anatómicas de los humanos que vivieron en el Pleistoceno Medio de Europa hace entre 600.000 y 120.000 años nos encontramos con un número indeterminado de caracteres compartidos con los Neandertales clásicos. Es por ello que podemos establecer una conexión filogenética entre unos y otros. Durante mucho tiempo se utilizaron términos como anteneandertales o preneandertales para calificar a los fósiles del Pleistoceno Medio de Europa, que aludían más a su destino evolutivo final que a su origen. Hoy en día, la mayoría de investigadores estamos de acuerdo en hablar del “clado neandertal”, sugiriendo que todas las poblaciones del Pleistoceno Medio de Europa y los Neandertales clásicos comparten un antecessor común, que no lo es de ningún otro grupo (especie, subespecie) humano. Estamos empeñados en explicar la variabilidad de los humanos del Pleistoceno Medio y de averiguar cómo se llegó a conformar el aspecto definitivo de los Neandertales clásicos.

Muchos expertos piensan que tras la llegada de los humanos que trajeron la tecnología achelense a Europa, hace unos 600.000 años, se produjo una evolución continúa de esta población hasta su definitiva transformación en el grupo de los Neandertales clásicos. En 1998 el investigador Jean Jaques Hublin propuso la “hipótesis de la acreción” para dar sentido a este escenario evolutivo. Según Hublin, los fuertes cambios climáticos del Pleistoceno Medio afectaron a la densidad y distribución de las poblaciones que vivían en Europa. Durante las fases más frías de la glaciaciones los grupos que habitaban en latitudes elevadas sucumbían o migraban poco a poco hacia el sur. De hecho, está comprobado que las penínsulas del sur (Ibérica, Itálica y Balcánica) actuaron como refugio de especies animales y vegetales durante las fases más frías de las glaciaciones. Durante los largos períodos de aislamiento las poblaciones se homogeneizaban. Si este proceso se repetía con frecuencia, los caracteres se habrían ido fijando paulatinamente en las poblaciones del Pleistoceno Medio. Esta “acreción” repetida habría dado lugar, según Hublin, a la formación de una población cada vez más homogénea: los Neandertales clásicos.

Desde hace varios años, algunos investigadores venimos defendiendo que está hipótesis tropieza con problemas serios. Por ejemplo, en este mismo blog ya he comentado sobre dos fósiles enigmáticos desde el punto de vista de su morfología Se trata de la calvaria de Ceprano (Italia) y de la mandíbula de Mala Balanica (Serbia). El hallazgo de estos fósiles sugiere que en la segunda mitad del Pleistoceno Medio y a finales de este período (120.000 años) todavía se encuentran fósiles que tienen un aspecto muy primitivo y carecen de rasgos neandertales. La hipótesis de la acreción no funciona con estos fósiles. Podría tratarse de representantes de grupos totalmente aislados durante cientos de miles de años en regiones inaccesibles. Sin embargo, estos y otros fósiles problemáticos se han encontrado en regiones abiertas al paso de cualquier población. Sin duda, las poblaciones representadas por estos fósiles no vivieron en valles aislados o lugares similares, sin posibilidad de intercambio genético con otros grupos.

Cráneo del Neandertal del yacimiento de La Ferrassie (Francia) datado entre 70.000 y 50.000 años (La Ferrassie 1). Se trata de uno de los mejores ejemplos de la llamada población de los Neandertales clásicos.

Por otro lado, ciertos conjuntos de fósiles (Sima de los Huesos y Arago) tienen una cronología similar y una morfología claramente diferente. La antigüedad de los fósiles de la Sima de los Huesos está bien establecida en torno a los 400.000 años, mientras que los fósiles de la cueva de Arago (sur de Francia) pueden llegar a tener 450.000 años. Los homininos de la Sima de los Huesos presentan un buen número de caracteres neandertales (especialmente en los dientes). Los homininos de Arago también tienen un cierto número de caracteres que los relacionan con los neandertales; pero su aspecto es bastante más arcaico. A tal punto, que la investigadora responsable de la investigación de estos fósiles humanos (Marie Antoinette de Lumley) ha llegado a considerarlos como una subespecie de Homo erectus. Ningún colega comparte esta clasificación, pero nos da una idea de cuán diferentes son los fósiles de uno y otro yacimiento, separados por no más de 500 kilómetros en línea recta Lo esperable, según la hipótesis de la acreción, sería observar una gran similitud entre los homininos de Arago y los de Sima de los Huesos, dado que se trata de grupos humanos contemporáneos. La hipótesis de la acreción resulta muy atractiva y se basa en acontecimientos que realmente sucedieron durante el Pleistoceno Medio de Europa. Pero el registro fósil tiene la palabra y nos dice que las cosas no fueron tan sencillas. A medida que se van conociendo más hallazgos, hemos de buscar alternativas para explicar la complejidad morfológica de las poblaciones del Pleistoceno de Europa y el surgimiento de los Neandertales clásicos.

José María Bermúdez de Castro

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


+ cinco = 8