El yacimiento de Galería: despensa y almacén

El yacimiento de Galería-Zarpazos fue el primero que se excavó de manera sistemática bajo la dirección de Emiliano Aguirre. Los trabajos comenzaron en 1980. Se trataba del yacimiento más sencillo de abordar desde el punto de vista logístico. Los medios económicos y humanos disponibles en aquellos años no daban para más. La excavación del yacimiento de Galería-Zarpazos tuvo que posponerse de manera provisional por hallazgos de mucho interés, como los de la Sima de los Huesos y los de Gran Dolina. Los escasos medios humanos se trasladaron a estos yacimientos que estaban ofreciendo resultados sorprendentes.

No obstante, el conjunto Galería-Zarpazos dio una lección importantísima sobre el comportamiento de los humanos que vivieron en la sierra de Atapuerca hace entre 450.000 y 200.000 años. Este yacimiento se formó por la entrada de sedimentos del exterior a través de dos profundos agujeros situados en el techo de la cueva. Por uno de esos agujeros se despeñaban algunos animales, mientras que por el otro entraban los humanos para aprovechar los cadáveres. A lo largo de más de 200.000 debieron de caer más de 300 individuos de diferentes especies de caballos y ciervos. Los humanos entraban provistos de herramientas líticas, que dejaban abandonadas en la cueva, quizá para ser utilizadas en otro momento. Con sus manos liberadas de esa carga, transportaban las extremidades de los grandes mamíferos para compartir la carne con el resto del grupo.

Panorámica de la cueva de Galería-Zarpazos. Foto del autor tomada desde el yacimiento de Gran Dolina.

En los diferentes niveles de Galería-Zarpazos solo se encuentran costillas, vértebras y cráneos. Ni rastro de fémures, tibias o húmeros. Las marcas de corte producidas por los cuchillos de piedra señalan el lugar por donde se cortaron los tendones que unían los paquetes musculares a los huesos. Y encima de ellas se observan las marcas de los dientes de los cánidos, que debían de entrar a continuación en la cavidad para aprovechar lo que habían dejado los humanos.

Según estos indicios, es muy posible que homininos y cánidos hayamos tenido una relación muy estrecha desde hace miles de años, que culminó en el Neolítico con la domesticación y colaboración de estos animales.

La pequeña cueva de Galería-Zarpazos pudo estar unida por un estrecho conducto a la vecina gran cueva de Gran Dolina, cuya entrada fue ocupada en esa época por los ancestros de los neandertales. Así lo sugieren los trabajos de geofísica, que detectan la morfología del subsuelo a una cierta profundidad.

En 1995 se decidió dar por concluida la intervención en el yacimiento de Galería-Zarpazos. Y todo ello a pesar de haberse un parietal humano y una concentración inusual de bifaces, como regalo de despedida. La zona de Zarpazos se había terminado de excavar casi en su totalidad. Sin embargo, los sedimentos de la cueva de Galería quedaron expuestos a la intemperie durante algunos años. Con el paso de los duros inviernos lo que había quedado del yacimiento amenazaba por derrumbarse y desaparecer por completo. Por fortuna, hace pocos años pudimos reiniciar los trabajos, salvar el yacimiento y seguir obteniendo datos adicionales. Entre los conseguidos durante esta campaña de 2017 destaca el hallazgo de un gran bloque de sílex, dejado casi en el fondo de la cueva por los humanos. Ese bloque, encontrado en algún lugar de la sierra de Atapuerca, fue trasladado al interior de la Galería como fuente de materia prima para elaborar herramientas in-situ.

Bloque de sílex hallado en la campaña de 2017 en el yacimiento de Galería.

Este comportamiento implica una notable capacidad de planificación en nuestros ancestros de hace 300.000 años. No solo acudían a la cueva para aprovecharse de algún animal caído por la trampa natural, sino que esas caídas eran previsibles y tal vez provocadas. El traslado de un bloque de sílex de al menos 50-60 centímetros de diámetro no es una tarea sencilla a través de un conducto estrecho. Poco a poco se ponen en evidencia las habilidades de las especies humanas que habitaron la Sierra durante el Pleistoceno Medio y su enorme capacidad de previsión y planificación, muy similares a las que hoy en día tendríamos nosotros si tuviéramos que vivir en sus mismas condiciones.

 

José María Bermúdez de Castro

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


+ 6 = ocho