Australpithecus sediba y el origen del género Homo

La especie Australopithecus sediba fue nombrada en 2010 por el paleoantropólogo Lee R. Berger  (Universidad de Witwatersrand, Sudçafica) y sus colaboradores en la revista Science. El primer hallazgo se produjo en 2008 en la localidad de Malapa (Sudáfrica) y fue protagonizado por el hijo de Lee, Matthiew Berger, que en agosto de ese año contaba con 12 años. La antigüedad de la especie fue estimada empleando el método de los núclidos cosmogénicos. Los resultados arrojaron un rango temporal de entre 1,75 y 1,95 millones de años. Habida cuenta de su morfología, Berger y sus colegas propusieron que esta especie pudo haber sido antecesora de la primera especie del género Homo.

El investigador Lee Rogers Berger sosteniendo el cráneo MH1. Fuente: Wikipedia.

 

El holotipo de Australopithecus sediba está representado por un esqueleto parcial de un individuo inmaduro, MH1, cuyo segundo molar definitivo empezaba a ser funcional en el momento de su muerte. Sabiendo que los australopitecinos tenían un desarrollo dental muy similar al de los simios antropoideos, la edad de muerte de este individuo rondaría los siete años.

 

Sobre este hallazgo y el estudio de todos los restos de esta especie encontrados durante varios años escribí un post en el 14 de mayo de 2013, tras la publicación en la revista Science de varios artículos descriptivos de las diferentes partes esqueléticos. En ese post reflexioné sobre la posición filogénetica de la especie, considerando la antigüedad de las diferentes especies del género Homo. En particular, cité los hallazgos en el yacimiento de Dmanisi, donde los ejemplares recuperados tienen aproximadamente la misma antigüedad que Australopithecus sediba, pero su morfología no deja dudas sobre su pertenencia a una especie avanzada del género Homo.  Aunque los restos de Malapa fueran algo así como el punto final de una estirpe sudafricana del género Australopithecus, resulta complicado relacionarlos con las demás especies del género Homo, encontradas en el este de África y en Europa.

 

Los paleoantropólogos William Kimbel y Yoel Rak  (Universidad de Arzona, USA y Universidad de Tel Aviv, Israel, respectivamente) tienen una opinión similar y muestran sus dudas en un artículo recién publicado en la revista Journal of Human Evolution. Si la primera evidencia del género Homo se encuentra realmente en el este de África y cuenta con una antigüedad de 2,8 millones de años (mandíbula de Ledi-Geraru, Etiopía), es muy complicado proponer una línea directa de Australopithecus sediba hacia el género Homo.

 

Ciertamente, el aspecto del ejemplar MH1 resulta menos “primitivo” que otros ejemplares del género Australopithecus. La edad geológica de los fósiles de Malapa, en torno a los dos millones de años, podría ser la respuesta a su aparente modernidad. Esa presunta estirpe tan longeva de Australopithecus podría haber permanecido sin cambios morfológicos durante un par de millones de años, dando lugar en algún momento de su historia evolutiva a la estirpe de especies del género Homo. La verdad es que esta hipótesis tiene demasiados supuestos, cuando en ciencia deben buscarse soluciones sencillas (parsimoniosas) a problemas complejos.

 

Kimbel y Rak han estudiado el crecimiento del cráneo de chimpancés, gorilas y humanos modernos, observando los cambios que se producen a medida que los dientes van apareciendo en la cavidad bucal. El esqueleto facial crece en tamaño y se configura hasta alcanzar su madurez una vez que el tercer molar es funcional. EL ejemplar MH1 tendría unos siete años y aún le faltaban aproximadamente unos cuatro años para la erupción del tercer molar. La comparación del crecimientos de chimpancés, gorilas y Homo sapiens sugiere que el individuo MH1 habría llegado a tener un aspecto muy similar al de los adultos de Australopithecus africanus  encontrados también en Sudáfrica. Esta especie vivió en el sur de África hace entre tres y dos millones de años, por lo que su relación con Australopithecus sediba cabe dentro de lo posible.

 

Kimbel y Rak consideran, por tanto, que la posible relación de Australopithecus sediba con el género Homo a través de un linaje desconocido es una hipótesis muy aventurada. Estoy totalmente de acuerdo y sigo expresando las mismas dudas que ya expuse en 2013. Todo ello, sin dejar de reconocer que el hallazgo en Malapa ha sido uno de los grandes descubrimientos del siglo XXI.

 

José María Bermúdez de Castro

 

 

 

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