Fontana Ranuccio y Visogliano: refugios del Mediterráneo

 

La revista PLoS ONE nos reveló hace un par de semanas nuevos datos sobre dos yacimientos italianos del Pleistoceno Medio. Se presentaron los resultados sobre el estudio de varios dientes recuperados de los yacimientos de Fontana Ranuccio y Visogliano. El primer yacimiento fue descubierto en 1972, pero el hecho de que solo se encontraran cuatro dientes humanos dejó el hallazgo en un discreto segundo plano. Fontana Ranuccio se localiza 50 kilómetros al sureste de Roma y su datación es muy fiable, gracias a que los sedimentos se cubrieron con una capa de lava procedente de erupciones de la antigua región volcánica de Alban Hills, también próximo a la ciudad de Roma. Las dataciones, realizadas mediante el método del potasio/argón, revelan una cronología de unos 450.000 años; es decir, el yacimiento situado bajo esta capa volcánica es algo más antiguo. La presencia de algunos bifaces y de restos fósiles de ciertas especies confirman que el yacimiento de Fontana Ranuccio puede datarse entre hace 450.000 y 480.000 años.

Dientes de Fontana Ranuccio y Visogliano (imágenes virtuales). El acceso a esta publicación es gratuito (open access): https://doi.org/10.1371/journal.pone.0189773. Fuente: PLoS ONE.

El yacimiento de Visogliano está muy cerca de la ciudad de Trieste, frente al mar Adriático y prácticamente en la frontera con Eslovenia. También se descubrió en la década de 1970 y no tuvo gran relevancia, por el hecho de que tan solo se localizaron cinco dientes aislados y un pequeño fragmento mandibular. Los restos fósiles de fauna y la industria lítica sugieren una antigüedad muy similar a la de Fontana Ranuccio, que se confirma mediante las dataciones correspondientes realizadas mediante los métodos de ESR y de las series del uranio. Los dos yacimientos serían prácticamente contemporáneos y se corresponderían con uno de los períodos climáticos más fríos de Europa, que tuvo lugar hace entre 420.000 y 480.000 años.

 

Es interesante destacar que de esta época se conocen varios yacimientos importantes en el sur de Europa, incluyendo los de Arago (Francia) y la Sima de los Huesos de la sierra de Atapuerca. Es muy probable que el clima frío de Europa relegara las poblaciones humanas del continente hacia los refugios del sur, y que muchas de ellas se concentraran cerca de la costa mediterránea. Las temperaturas serían suaves por la baja altitud y la influencia marina. Es, sin duda, el caso de los dos yacimientos italianos.

 

La descripción de la morfología externa de unos pocos dientes no da mucho de sí. Pero si las investigaciones se llevan al nuevo terreno de la microtomografía computerizada, afloran características imposibles de detectar a simple vista. Como ya hemos explicado con anterioridad en este mismo blog, gracias a la microtomografía es factible medir espesores y volúmenes de esmalte y dentina, o de explorar a fondo la cavidad pulpar. En los tejidos dentales se detectan caracteres con “señal taxonómica”, que poco a poco nos están abriendo un nuevo mundo de posibilidades de estudio. Un simple diente nos puede decir ahora mucho más sobre su propietario. Los yacimientos que solo han conservado unos pocos dientes vuelven a estar sobre la mesa, para aportar datos que hace años nos hubieran parecido de ciencia ficción.

 

Los dientes de Fontana Ranuccio y Visogliano revelan ciertos caracteres primitivos, pero también una señal clara de su relación con los neandertales, que muchos miles de años más tarde poblaron Europa. Estos yacimientos italianos se suman así a las evidencias que revelan un cierto grado de parentesco entre las poblaciones humanas europeas del Pleistoceno Medio y los neandertales. Pero también se han encontrado fósiles europeos que carecen de rasgos neandertales ¿Cómo explicar esta disparidad en las evidencias del registro fósil? Algunos investigadores consideran que la evolución de Europa durante el Pleistoceno Medio fue lineal y relativamente sencilla. Esta hipótesis requiere que las cosas tengan un cierto orden. Los restos con menos caracteres neandertales (o los que aparentemente carecen de ellos) serían más antiguos, mientras que los más parecidos a los neandertales serían más recientes.

 

Para estos investigadores la datación del yacimiento de la Sima de los Huesos (430.000 años) tendría que ser más reciente, porque los fósiles recuperados en este yacimiento tienen muchas similitudes con los neandertales. Fontana Ranuccio y Visogliano y otros muchos fósiles también tendrían cronologías equivocadas y serían más recientes. ¿Hemos de cambiar todas las dataciones para que estos investigadores queden satisfechos? La ciencia no funciona así. Hemos de atenernos a los datos y proponer hipótesis con la cabeza y no con las tripas. Fontana Ranuccio y Visogliano, con dataciones muy fiables, demuestran su similitud con los humanos de la Sima de los Huesos en lo que se refiere a los tejidos dentales. Su cronología parece ser algo mayor que la del yacimiento burgalés. Los dientes humanos de los yacimientos italianos (igual que los de la Sima de los Huesos) sugieren que algunos de los humanos que vivieron en las penínsulas itálica e ibérica durante el Pleistoceno Medio tuvieron una relación muy estrecha con los neandertales clásicos. La existencia de algunos fósiles europeos de aspecto más arcaico y la de otros sin caracteres neandertales (Ceprano o Mala Balanica), que aparentemente tienen la misma antigüedad que Fontana Ranuccio, Visogliano o la Sima de los Huesos, es una clara evidencia de que la evolución europea no fue lineal.

 

Una solución para componer este puzzle pasaría por admitir la posibilidad de que Europa fue colonizada durante el Pleistoceno Medio en sucesivas oleadas migratorias. Estas poblaciones tendrían un origen común (lo que explicaría sus semejanzas y sus diferencias) y habrían terminado por coexistir sin mayores problemas en las mismas regiones. La complejidad de la evolución europea durante el Pleistoceno es cada vez mayor. Un reto científico, que afrontamos con enorme interés.

 

José María Bermúdez de Castro

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