Grabados, garabatos o símbolos

El investigador sudafricano Christopher S. Henshilwood, que en la actualidad desarrolla sus trabajos en la universidad noruega de Bergen, ha publicado junto a varios colaboradores sus investigaciones sobre el arte de nuestros ancestros en la cueva de Blombos (Sudáfrica). Este trabajo se ha publicado en la revista Nature, y nos muestra una vez más la habilidad de nuestra especie para realizar dibujos geométricos hace más de 70.000 años.

Vista de la entrada de la cueva de Blombos. Foto realizada por Magnus Halland.

La cueva de Blombos se localiza en la costa sudafricana, a unos 300 kilómetros al este de la ciudad de Cape Town. Sus estratos geológicos sugieren un asentamiento humano que se remonta a unos 140.000 años antes del presente. Tratándose de un yacimiento africano de finales del Pleistoceno Medio, es muy posible que la cueva de Blombos fuera habitada por miembros muy antiguos de nuestra propia especie. Las evidencias de pesca y marisqueo, así como la presencia de conchas perforadas y ciertos objetos decorados, publicadas por este mismo autor desde 2002, llevan a concluir que, efectivamente, una población de Homo sapiens ocupó la cueva desde hace miles de años.

 

La industria lítica del yacimiento de Blombos es muy similar a la conocida desde hace tiempo en otros lugares próximos y ha recibido la denominación de “Still Bay”. Esta denominación fue acuñada en 1929 por arqueólogos que investigaron en el yacimiento sudafricano de Stelbaai. La industria Still Bay requiere conocimientos técnicos sofisticados. Se realizó sobre piedras de silcreta, una roca que se forma por la deposición y cementación de sílice en determinado tipo de suelos. Para trabajar la silcreta debe calentarse a unos 350º. A falta de otros materiales más fáciles de trabajar, la silcreta permite realizar puntas trabajadas por ambas caras, finas y afiladas, con un aspecto parecido al de ciertas herramientas achelenses, pero ciertamente más sofisticadas.

Dibujos realizados con ocre sobre láminas de silcreta. Foto: Craig Foster.

Así que los habitantes de Blombos eran bastante hábiles en el uso y aprovechamiento de su entorno. Los hallazgos que Henshilwood y sus colegas nos cuentan en la revista Nature se refieren a grabados realizados con una especie de lápiz de ocre en láminas de silcreta, como la que se muestra en la figura que acompaña a este post. La cronología de estos dibujos tiene una antigüedad de unos 73.000 años, similar a la de otros descubrimientos también relacionados con la posible habilidad artística de los habitantes de Blombos. Además, los autores de la publicación piensan que podrán encontrarse dibujos similares en cronologías cercanas a los 100.000 años. El hallazgo representa un paso más en el conocimiento de las posibles habilidades artísticas de los primitivos Homo sapiens. Se puede llegar a pensar que estos dibujos no son sino garabatos realizados con cierta habilidad en momentos de ocio, quizá en torno a la luz de una buena hoguera. También, como sugieren los autores, podrían reflejar los albores de nuestra capacidad simbólica de Homo sapiens.

 

En posts anteriores he comentado sobre el cruce de argumentos a favor y en contra acerca de las pinturas estudiadas y datadas en las paredes de varias cuevas de la península ibérica, de cuya antigüedad se infiere que fueron realizadas por los neandertales. Sospecho que durante los próximos años asistiremos a un debate científico sobre la posibilidad de que dos especies humanas, con un origen común hace unos 700.000 años, fueran capaces de llegar a un estado de conocimientos similar por convergencia. Para algunos investigadores, solo nosotros habríamos sido capaces de desarrollar una incipiente capacidad simbólica (bien demostrada en el yacimiento de Blombos), que a la postre habría generado una mente con posibilidades para producir obras artísticas extraordinarias en música, pintura, escultura, arquitectura, etc.). Los neandertales no habrían tenido las enormes posibilidades de desarrollar la capacidad simbólica que nos caracteriza y que les habría habilitado para realizar obras de arte. Si esto es correcto, el ambiente en el que desarrolló cada especie de manera independiente (África y Eurasia) habría sido determinante en el surgimiento de las habilidades cognitivas de unos y otros. No obstante, siempre insisto en que los miembros de las dos especies hemos enterrado a nuestros muertos. Este dato no demuestra que los neandertales tuvieran habilidades artísticas, pero sí que su mente generó ideas que trascendían a su propia vida y que muchos consideran exclusivas de nuestra especie.

 

José María Bermúdez de Castro

 

 

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