Archivo por meses: septiembre 2013

¿Originales o copias?

museo

Edificio del Museo de la Evolución Humana en Burgos

Hace poco más de tres años que se inauguró el Museo de la Evolución Humana en la ciudad de Burgos. Por sus salas ya han pasado miles de visitantes, muchos de los cuales se preguntan si los fósiles humanos, que se guardan en dos salas con muy poca iluminación y una temperatura inferior a la del resto del recinto, son copias de los originales. La pregunta tiene mucha lógica, porque en ningún museo del mundo se exponen originales de fósiles humanos. Se trata de piezas únicas, muy escasas y de enorme valor científico, por lo que todos los museos optan por exponer copias de gran calidad obtenidos a partir de los originales, cuando estos tiene una gran antigüedad.
Mientras se llevaban a cabo las obras de este museo se puso encima de la mesa la posibilidad de exponer originales. Aunque los científicos éramos favorables a esta opción, la opinión de las personas expertas en restauración y conservación que colaboran con el proyecto científico de Atapuerca era muy importante, sino decisiva. Estos profesionales impusieron una serie de condiciones. La iluminación y las condiciones ambientales tendrían que ser muy particulares y se tendría que realizar un seguimiento de conservación. No podemos olvidar que los fósiles se mantienen durante miles de años enterrados en un ambiente muy constante, que cambia de manera brusca al ser expuestos a la luz, a cambios constantes de humedad y temperatura, a la acción de microorganismos y a la manipulación por parte de los científicos

mandibula

Fragmento de la cara del llamado “Chico de la Gran Dolina”, recuperado en 1995 en el yacimiento de la cueva de la Gran Dolina de la sierra de Atapuerca, con una antigüedad de unos 900.000 años.

Pero todos sabemos que los visitantes del Museo de Prado o del Museo Reina Sofía de Madrid, por citar dos lugares de enorme prestigio, no acuden a ver copias de las obras de arte que se exponen en ellos. Los visitantes quieren contemplar y emocionarse ante los originales. Esa misma filosofía guió nuestras reflexiones. Es por ello que las personas que visitan el Museo de la Evolución Humana de Burgos pueden ver, entre otros, los originales del cráneo número 5 de la Sima de los Huesos de Atapuerca (Miguelón), la pelvis más completa del mundo (Elvis), también recuperada de este yacimiento de medio millón de años de antigüedad, o la cara del chico de la Gran Dolina, que representa a la especie Homo antecessor. Solo por ello merece la pena visitar este museo, donde se puede aprender, pasar un rato agradable o averiguar que la cuna de los primeros europeos se encuentra en yacimientos españoles.
Quizá resulte muy complicado conseguir la celebración de unos juegos olímpicos o que la imagen de España no sea la que todos desearíamos; pero nadie nos puede negar el hecho de que la totalidad de la prehistoria de nuestro continente puede contarse a partir del estudio de yacimientos ubicados en la península Ibérica. Una parte de ese orgullo está a nuestro alcance en un museo de Burgos, que merece la pena visitar.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

Fuego

fuegoEl control y la socialización del fuego se consiguieron muy probablemente hace unos 400.000 años. El fuego nos ayudó a sobrellevar las frías noches de las regiones del hemisferio norte, alargó las horas de luz y nos ayudó en la defensa contra los predadores. En torno a buena hoguera impulsamos el intercambio de ideas, la transmisión oral de conocimientos y probablemente mejoramos las expresiones de nuestros lenguajes atávicos. Para terminar, y no menos importante, los alimentos cocinados en el fuego mejoraron su digestibilidad. El fuego ha sido una de la claves culturales de nuestra evolución ¿Quién no se ha quedado embrujado ante la contemplación de un leño ardiendo en una buena chimenea?

Por desgracia, también utilizamos el fuego para destruir el medio ambiente o para hacernos daño los unos a los otros. Que gran noticia sería terminar un verano sin contemplar la destrucción de nuestros bosques con fuegos (la inmensa mayoría intencionados o por descuidos imcomprensibles), que solo producen una devastación absurda de nuestro patrimonio natural.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

¿En que frecuencias escuchamos el lenguaje?

oidoEn mi último post comentaba la desazón de muchos científicos por el hecho de no conseguir una respuesta convincente sobre el momento en el que lenguaje articulado surgió en la genealogía humana. El lenguaje es una forma de comunicación muy especializada y compleja, capaz de transmitir una infinidad de mensajes. Es por ello que el lenguaje ha sido atribuido en exclusiva a nuestra especie, bajo la (falsa) premisa de que somos superiores a cualquier otra especie.

Mi colega en el proyecto Atapuerca, el Dr. Ignacio Martínez, dedicó varios años a estudiar la morfología de los cráneos del yacimiento de la Sima de los Huesos de Atapuerca, atribuidos por el momento a la especie Homo heidelbergensis. El hecho de que estos cráneos estuvieran tan completos y magníficamente conservados, le permitió albergar esperanzas de obtener respuestas al problema del lenguaje de esta especie estudiando su morfología. Ignacio estuvo a punto de arrojar la toalla como antes lo había hecho otros colegas, hasta que se le ocurrió la feliz idea de olvidarse del órgano fonador y dedicar esfuerzos al estudio del órgano receptor: el oído. El hecho de que en estos cráneos se hayan conservado milagrosamente una buena muestra de los huesecillos del oído medio, martillo, yunque y estribo, abría una puerta hasta el momento cerrada a las investigaciones.

Gracias a la colaboración con ingenieros acústicos, Ignacio Martínez fue capaz de reconstruir un audiograma de unos humanos que vivieron hace más de 400.00 años. El audiograma de Homo sapiens refleja nuestra capacidad para escuchar determinadas frecuencias. Aunque tengamos una audición perfecta, somos incapaces de escuchar ultrasonidos de muy alta frecuencia y sonidos muy graves. Nuestra mejor audición se concentra en el rango de 2 a 4 kilohercios, con independencia de la intensidad del sonido (en decibelios). Cuando hablamos emitimos sonidos con una frecuencia de entre 2 y 4 kilohercios. Podemos por ello afirmar que estamos bien adaptados al lenguaje, como uno de los caracteres humanos  por excelencia ¿Y los homininos de la Sima de los Huesos? Pues resultó que sus audiogramas se superponían prácticamente a los nuestros y se diferenciaban de manera clara de los audiogramas de los chimpancés, que se usaron de modelo de comparación.

Los chimpancés tienen una capacidad de audición distinta de la nuestra, por el hecho de estar adaptados a un medio ambiente completamente diferente. Si hace 400.000 años los humanos de entonces tenían una audición idéntica a la nuestra, no puede extrañarnos que el lenguaje fuera su forma habitual de comunicación. Puesto que sus cráneos tenían una configuración diferente a la de Homo sapiens, su lenguaje también tendría sus propias particularidades. Pero ahora sabemos que compartían sus mensajes, ideas y problemas diarios en la distancia corta.

Como se trata de una línea de investigación muy fructífera, cabe esperar que pronto se construyan audiogramas para especies más antiguas, si la suerte quiere que se localicen fósiles tan bien conservados como los de la Sima de los Huesos de Atapuerca. Entonces ya podremos contestar a una pregunta que se resiste desde hace muchos años.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest