Archivo por meses: Mayo 2016

América del sur: un modelo único para conocer la expansión de nuestra especie

El poblamiento de América fue un evento histórico muy particular, que permite comprender la expansión de los humanos durante el final del Pleistoceno y el Holoceno. La razón fundamental para considerarlo un modelo digno de estudio reside en que ese territorio nunca estuvo ocupado por otros homininos. Amy Goldberg, Alexis Mychajiv y Elizabeth Hadly (Universidad de California) han conseguido reunir una base de datos de 1.147 yacimientos arqueológicos de América del Sur, que cuentan con 5.464 fechas obtenidas mediante el método del C14. Estos yacimientos cubren un período entre 14.500 y 2.000 años de antigüedad. El objetivo de su trabajo se centró en conocer los cambios en la densidad de población en esta vasta región del planeta a lo largo de más de 12.000 años, mediante la aplicación de métodos paleodemográficos bien contrastados. Sus resultados se han publicado el 14 de abril en la revista Nature.

El yacimiento de Monte Verde (Chile) es el más antiguo de América de Sur, datado en 14.500 años.

El yacimiento de Monte Verde (Chile) es el más antiguo de América de Sur, datado en 14.500 años.

La importancia de América del Sur en el estudio de los movimientos de las poblaciones de Homo sapiens radica también en que el hecho de haber sido el último lugar del planeta colonizado por nuestra especie. Y este hecho sucedió a miles de kilómetros de distancia de otras poblaciones. Los primeros colonos americanos entraron por Beringia en una época todavía por determinar. Para algunos expertos, esa entrada se produjo hace unos 30.000 años. Para otros, la primera colonización sucedió hace unos 15.000 años. En cualquier caso, la colonización se produjo aprovechando un episodio climático en el que el tránsito por Beringia era posible gracias a la formación de un enorme puente de hielo entre Eurasia y América del Norte. Si la segunda fecha es la correcta, la colonización de todo el continente se produjo tan solo en unos 500 años. En efecto, las fechas de Monte Verde (Chile), el yacimiento más antiguo de América del sur, arrojan cifras de unos 14.500 años.

Durante la primera fase de la colonización de América del Sur los yacimientos se concentraron sobre todo en la costa del Pacífico, siguiendo la ruta natural de los primeros colonos desde América del Norte y América Central. Algunos grupos subieron más tarde desde la Patagonia y alcanzaron la costas del sur del actual estado de Brasil. Desde allí, se extendieron hacia el interior del continente. Sin embargo, las poblaciones de América del sur tardaron más de 6.000 años en ocupar toda la costa atlántica. De ese largo período faltan datos de yacimientos de la región del Amazonas. Quizá el clima tropical, con su enorme capacidad para reciclar la materia orgánica, eliminó todo posible rastro de vida humana. Solo así se puede explicar que solo se hayan localizado un puñado de yacimientos en el interior de América del Sur.

Guanacos de Patagonia. Las llamas domésticas son descendientes de esta especie de camélido. Fuente: www.conservacionybiodiversidad.cl

Guanacos de Patagonia. Las llamas domésticas son descendientes de esta especie de camélido. Fuente: www.conservacionybiodiversidad.cl

Durante los primeros 8.000 años de ocupación de América del Sur la densidad de población permaneció en valores muy bajos. Las estimaciones del número de individuos por cada yacimiento oscilan entre 15-20 hasta un máximo de 400 efectivos en casos excepcionales. El número total de individuos que pudo vivir en toda América del Sur hace unos 12.000 años pudo ser de unos 20.000 efectivos. A los autores del artículos de Nature, sin embargo, no se les escapa el hecho de que durante la primera fase de la colonización el nivel del mar estaba 100 metros más bajo que en la actualidad. Es posible, por tanto, que muchos yacimientos antiguos se encuentren en la actualidad bajo el mar y se hayan perdido para siempre. El número de individuos fue subiendo de manera progresiva, pero el salto demográfico no sucedió hasta la invención de la agricultura y la ganadería. Aún así, y según los investigadores citados anteriormente, hace unos 2.000 años la población total de América de Sur no superaba el millón de individuos.

Es interesante constatar que la innovación de la agricultura y la domesticación de animales (Neolítico) ocurrió en varios lugares del planeta como una pauta de convergencia cultural múltiple. En América del Sur esta innovación surgió por primera vez hace unos 9.000 años en regiones del noroeste, aunque parece ser que la domesticación de plantas y animales sucedió en momentos y lugares muy distantes de manera independiente. Este hecho demuestra la capacidad de nuestra especie para lograr cotas culturales similares cuando las condiciones son adecuadas.

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Las armas invisibles y letales de los humanos modernos del Pleistoceno

Los habitantes de las regiones tropicales han logrado adaptar su sistema inmunitario para resistir la virulencia de ciertos patógenos, letales para nosotros. Ciertas enfermedades tropicales son muy graves para quienes habitamos las regiones templadas o frías. Somos plenamente conscientes del peligro que supone para la integridad de las poblaciones de países de regiones templadas el contagio de patógenos propios de ciertas regiones de África, América y Eurasia. Lo estamos viviendo en directo. Y lo contrario también sucede. Los humanos de latitudes elevadas somos transmisores de enfermedades, a las que resistimos de manera aceptable, pero son letales para los grupos humanos cuyo sistema inmunitario no está adaptado a los patógenos que conviven con nosotros. Cada población del planeta está preparada para resistir las enfermedades que son más comunes en el territorio que habita. Los expertos en paleopatología y paleogenética tratan ahora de averiguar la antigüedad de ciertas enfermedades en las especies de homininos del pasado y, en particular, aquellas que estaban presentes antes del Neolítico. Todo esto es posible gracias a la información genética que puede obtenerse de los restos óseos de diferentes períodos.

Enterramiento de un neandertal. Fuente: godsanddevils.blogspot.com

Enterramiento de un neandertal. Fuente: godsanddevils.blogspot.com

Algunos investigadores como Andrea Manica y sus colaboradores (Universidad de Cambridge) consideran que el porcentaje de 1-4% de genes presentes tanto en el genoma de las poblaciones de Eurasia y América como en los Neandertales pueden ser explicadas simplemente por el hecho de que compartimos un ancestro común (PNAS, agosto de 2012). Sin embargo, la mayoría de los genetistas abogan por una hibridación a pequeña escala, aunque suficiente como para ahora tengamos ese recuerdo genético de nuestros primos hermanos. El registro fósil sugiere que hace unos 100.000 años los humanos modernos procedentes de África comenzaron a tener contacto con los Neandertales. La posibilidad de contagio mutuo de enfermedades pudo ser una consecuencia lógica de ese contacto entre poblaciones adaptadas durante miles de años a climas y ambientes muy distintos.

Charlotte J, Houldcroft y Simon J. Underdown, también de la Universidad de Cambridge, se han preguntado por el tipo de enfermedades que pudimos contagiar a los Neandertales. Estos investigadores han llegado a la conclusión de que les transmitimos, entre otras, la tuberculosis, ciertos herpes o la bacteria Helycobacter pylori, causantes de úlceras estomacales. Los humanos modernos de entonces también se contagiaron de algunas enfermedades, como la diabetes de tipo 2, la propensión a determinados tipos de cáncer o la enfermedad de Chron. Aunque parece que nos quedamos con una parte del genoma de los Neandertales que contiene capacidad inmunitaria para algunas enfermedades, todavía estamos padeciendo la aventura de apropiarnos de todos los territorios del planeta. Otra cuestión es cual de las dos especies resultó más afectada o beneficiada por la posible hibridación.

Los investigadores británicos de la Universidad de Cambridge están convencidos de que los Neandertales sufrieron peor las consecuencias de este mestizaje. Para ellos, la mejor evidencia es que ellos ya no están y nosotros seguimos aquí. Así que podemos añadir una razón más a la larga lista de hipótesis que tratan de explicar la desaparición de los Neandertales. La idea no es nueva, pero ha cobrado actualidad gracias al estudio de ADN conservado en los fósiles.

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Recordando a Miguel de la Quadra

Quiero dedicar un sencillo homenaje a la figura de Miguel de la Quadra Salcedo, a quién tuvimos oportunidad de conocer en 2001. Su estancia en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, unos de lugares claves de la Ruta Quetzal de aquel año, nos dejó un gratísimo recuerdo.

salcedo

El deseo de vivir, conocer y transmitir acompañó siempre la vida de Miguel de la Quadra, que siempre miró de frente a las dificultades e incluso a la muerte. Miguel nos ha dejado, pero no cabe duda que se llevó una mochila cargada de recuerdos y vivencias imborrables. Su vida transcurrió de manera intensa, gastando cada minuto de su existencia en momentos de emoción. Se apaga una vida, que sin duda habrá iluminado el camino a decenas de personas a las que conoció y animó a pelear por sus ideales. El mensaje que puede aportar de Miguel de la Quadra a las generaciones jóvenes con su ejemplo vital no es otro que el de la capacidad de tirar siempre hacia delante, por más que las dificultades aparezcan como una alta montaña difícil de escalar. Descanse en paz.

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