Archivo por meses: marzo 2018

Neandertales. Más sobre sus habilidades: herramientas de madera y pirotecnia

Hace pocas semanas conocíamos las habilidades de los neandertales para pintar en las paredes de las cuevas. Cada vez vamos teniendo una imagen muy diferente de estos humanos, a los que un día se les atribuyó una capacidad cognitiva muy limitada, al menos en comparación con nosotros, los orgullosos Homo sapiens. En la hemeroteca quedan muchas imágenes de quienes los dibujaron con aspecto simiesco, semi-encorvados, toscos, rudos, como sacados de un cuento de miedo para aterrorizar a niños y mayores. Pues, no debieron ser tan feos, cuando los miembros de nuestra especie se aparearon con ellos y ellas para tener descendencia.

Imágenes de los bastones de madera recuperados en el yacimiento de Poggetti Vecchi (Italia). Fuente: PNAS

 

El último capítulo sobre las habilidades de nuestros primos hermanos ha sido publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences, USA (PNAS). El artículo ha sido liderado por Biancamaria Aranguren, del Ministerio Italiano de Actividad Cultural y Turismo. Por su apellido, no tendría nada de extraño que en su genealogía haya al menos ocho apellidos vascos. El hallazgo que se describe en este trabajo se produjo durante la construcción en 2012 de un conjunto de piscinas climatizadas en Poggetti Vecchi, cerca de la ciudad de Grosseto, en la región de Toscana (Italia central). Por fortuna, el Ministerio Italiano correspondiente se percató de la posible importancia del hallazgo y llevó a cabo las oportunas excavaciones (hay que tomar buena nota).

 

La secuencia arqueológica-paleontológica encontrada tiene hasta tres metros de espesor y su cronología se ha estimado con notable precisión en 170.000±13.000 años, mediante dos métodos diferentes. Además de una notable cantidad de restos fósiles del elefante Paleoloxodon antiquus, del bóvido Bos primigenius, de ciervos de la especie Cervus elaphus y de abundantes útiles de piedra, aparecieron hasta 58 restos de posibles herramientas de madera. Ya sabíamos que los ancestros europeos de los neandertales utilizaron lanzas, según testifican los hallazgos realizados a finales del siglo XX en el yacimiento alemán de Schöningen, pero siempre es una novedad encontrar herramientas tan perecederas. En este caso, los europeos de hace 170.000 años podían ser ya considerados como pertenecientes a los neandertales más clásicos, que terminaría sus días hace entre 30.000 y 40.000 años.

 

En este caso, la conservación de la madera pudo deberse a los sedimentos de origen lacustre que cubrió las herramientas, pero también a su extrema dureza. En efecto, estas herramientas se fabricaron con madera de boj común (Buxus sempervirens), una planta arbustiva o con porte de árbol pequeño, que crece en toda Europa. La madera de boj es dura y pesada, y actualmente se utiliza más en la elaboración de obras escultóricas que en construcción.

 

Las herramientas están rotas en su mayoría, pero con una investigación minuciosa se puede averiguar su origen antrópico. Se encuentran algunas partes de las herramientas, que sirvieron como empuñadura, mientras que otras están afiladas. Además, la madera fue pasada a fuego para poder ser endurecida y trabajada con los útiles de piedra. Los que ya peinamos canas, hemos utilizado este método más de una vez cuando nuestros juguetes ni eran electrónicos, ni duraderos entre la fiesta del seis de enero de cada año.

 

Una vez reconstruidas las herramientas, resultaron ser una especie de bastones de entre 100 y 120 centímetros de longitud, con un extremo redondeado, fácil de empuñar, y el extremo opuesto trabajado y afilado con útiles de piedra. ¿Para que fueron utilizados? Es una buena pregunta, sobre la que cada lector/a puede responder con su imaginación. Es interesante saber que en esa época Europa pasaba por una fase glacial importante, que duró entre hace 190.000 y 130.000 años (el estadio isotópico 6). Muy posiblemente, los europeos de entonces encontraron refugio en las penínsulas europeas y, a ser posible, cerca de la costa mediterránea como es el caso que nos ocupa.

 

Cuando la percepción que se tenía de los neandertales mejoró, fueron considerados expertos cazadores aún en épocas muy frías. Y así fue, pero no desdeñaron en absoluto otros recursos. Cualquier alimento habría sido útil cuando faltaban las presas. ¿Cuántas plantas comestibles silvestres encontramos en Europa? Pues varios miles. Los tubérculos no tienen que ver con el valor nutritivo de los africanos, pero tampoco hay que desdeñarlos. La cercana presencia al Mediterráneo a Poggetti Vecchi también tiene interés en esta reflexión ¿Se utilizaron estos bastones en el marisqueo? No hay evidencias en el yacimiento, pero tampoco se puede despreciar esta idea.

 

En definitiva, los neandertales clásicos más arcaicos tuvieron el ingenio suficiente como para fabricar utensilios de madera trabajados a fuego, aptos para recolectar alimento con destreza y rapidez. No solo fueron fieros cazadores, sino humanos con habilidades cada día más evidentes, hasta que cuajó en su mente el simbolismo. Quizá fue tarde. Su azarosa vida en la Eurasia castigada por las glaciaciones hizo que perdiéramos una parte de la variación de los homininos. Su legado genético es escaso.

 

José María Bermúdez de Castro

  • Tweet about this on Twitter
  • Pin on Pinterest

Socialización del conocimiento

En no pocas ocasiones me preguntan sobre el momento en que sucedió un hecho cultural determinado de la prehistoria. La respuesta a esa pregunta aparece en los esquemas de muchas publicaciones divulgativas con una precisión asombrosa. Cada suceso relevante en el ámbito de la cultura del género Homo se presenta como un hito bien definido, casi con su fecha y su hora. Si alguien pregunta sobre el momento del descubrimiento de América por la expedición capitaneada por Cristobal Colón es fácil responder que la noche del 11 al 12 de octubre de 1492 fue un momento histórico de enorme trascendencia. Estamos habituados a esta forma de entender la vida, por lo que resulta harto difícil comprender que los acontecimientos culturales de la prehistoria no se pueden fechar.

Hogueras en la prehistoria. Fuente: José Emilio Toro.

 

En ciertos esquemas aparecen hechos trascendentales de la cultura, como el dominio del arte rupestre, asociados a un territorio determinado y a un momento muy concreto. Es de suponer que cientos, tal vez miles de innovaciones de la prehistoria nunca llegarán a conocerse, sencillamente porque representan singularidades desaparecidas para siempre antes de ser adoptadas de manera general por las sociedades de entonces. Las poblaciones del Pleistoceno no solo tenían un tamaño muy pequeño, sino que estaban fragmentadas por diferentes accidentes geográficos. Y cuando un río o una cadena de montañas impedían el contacto entre los grupos, la lucha por los recursos era un motivo más que suficiente para la discontinuidad demográfica de una población.

 

En estas circunstancias es posible explicar que un determinado salto técnico, como la estandarización de las herramientas (la denominada tecnología achelense) tardara más de un millón de años en extenderse por buena parte de Eurasia. Los primeros bifaces datan de hace 1,8 millones de años y se encontraron en África. Estas herramientas se conocen en Europa en yacimientos de hace tan solo medio millón de años. Este hecho nos habla de la enorme lentitud con la que se transmitían las innovaciones técnicas. Pero también nos llevan a otra reflexión ¿Podemos poner fecha al inicio de tales innovaciones?

 

Ciertamente no. El registro de los yacimientos arqueológico-paleontológicos del Pleistoceno conocido en todo el mundo solo representa una muestra muy pequeña de lo que realmente se ha conservado. Y si se diera la feliz circunstancia de tener noticia de todos y cada uno de los yacimientos del planeta aún nos faltaría una inmensidad de información en nuestro conocimiento del pasado. Es por ello que cuando el registro arqueológico nos revela la existencia de una determinada innovación es muy probable que ese adelanto cultural tenga ya un largo recorrido de muchos cientos sino miles de años. Solo cuando el uso generalizado de determinados conocimientos se extendía por una gran parte de la población podemos detectarlo en la excavación de un cierto yacimiento. Es sencillamente una cuestión probabilística.

Teléfonos móviles.

 

Otro ejemplo muy conocido es el dominio del fuego, el uso de hogares para calentarse y tal vez para procesar el alimento ¿Quiénes fueron los primeros en lograr esa innovación tan importante? En muchos esquemas de libros de divulgación aparece la fecha mágica de 400.000 años para la invención del fuego en Europa. En ese momento del Pleistoceno el uso de fuego se habría generalizado (socializado) entre la mayoría de las poblaciones europeas. Pero el descubrimiento de las propiedades del dominio del fuego pudo ser muy anterior. Me atrevo a predecir que en algún momento se encontrará algún yacimiento europeo con presencia de hogueras intencionadas fechado antes de esa cifra mágica. Si el uso de hogueras ya se había socializado en el Corredor Levantino hace 800.000 años (yacimiento de Geser Benot Ya´acov), las poblaciones que entraron en Europa en los inicios del Pleistoceno Medio posiblemente tenían conocimientos y capacidad para encender hogueras.

En la actualidad el conocimiento se socializa en cuestión de días. Cualquier innovación tecnológica tarda unas cuantas horas en ser conocida y pocos meses en ser utilizada por millones de personas. Resulta difícil imaginar un mundo en el que una idea innovadora tenía una probabilidad muy baja de extenderse entre los habitantes de un amplio territorio. Y cuando este hecho se producía, transcurrían miles de años hasta que su uso se socializaba y provocaba el progreso cultural correspondiente.

 

 

José María Bermúdez de Castro

 

  • Tweet about this on Twitter
  • Pin on Pinterest

El padre del Paleolítico

¿Qué relación habría entre un padre y sus hijos en las lejanas épocas del Paleolítico? Con sinceridad, no tenemos ni idea. Pero podemos pensar que la relación era más estrecha que en la actualidad, dado que afrontaban juntos los peligros que les acechaban todos los días y juntos se las tenían que ingeniar para conseguir el alimento. El dibujo que acompaña a este breve post, como homenaje al “día de padre”, es de Tom Bjöklund, gran dibujante e ilustrador finlandés de paisajes salvajes y de hechos históricos.

Ilustración de Tom Bjöklund.

Según figura en la ilustración, Tom Bjöklund nos ha querido mostrar los desvelos de un padre neandertal enseñando a su hijo las características de una herramienta de piedra. Asumimos que los neandertales se expresaban mediante lenguaje y que transmitían su cultura de manera oral y mediante la enseñanza práctica. Cada época del Paleolítico tiene sus propias herramientas, perfectamente reconocibles. Es por ello que la técnica para fabricar cada una de los utensilios característicos que se encuentran en los yacimientos requería un aprendizaje muy preciso y una práctica rigurosa por parte de los aprendices, que seguramente llegaban a un notable grado de perfección en edades tempranas.

 

Muy posiblemente, la vida era demasiado dura en aquellos tiempos como para que los padres mostraran la ternura que se aprecia en el dibujo de Bjöklund. Pero no nos cuesta nada asumir que ese sentimiento nos ha acompañado a los padres desde siempre. Feliz día del Padre.

 

José María Bermúdez de Castro

 

  • Tweet about this on Twitter
  • Pin on Pinterest