Archivo por meses: Noviembre 2013

El simbolismo de la muerte

el simbolismo de la muerte

Reconstrucción de la tumba número IV del yacimiento Neandertal de Shanidar, en Irak.

Las ideas concebidas en torno a la muerte representan sin duda el misterio de los misterios en la evolución de la mente de los homininos. La existencia de rituales funerarios y de símbolos asociados a la muerte puede parecer consustancial con Homo sapiens. Sin embargo, no es así. Es bien conocido que los neandertales enterraban a sus muertos.

También es bien sabido que el linaje de los neandertales y el de nuestra especie comparten un antecesor común que, de acuerdo con los datos aportados por la paleogenética y la paleontología, pudo vivir hace entre un millón de años y 400.000 años. No importa que esa horquilla sea tan amplia; poco a poco los datos científicos la irán reduciendo. Lo realmente interesante es que durante miles de años los dos linajes estuvieron separados y evolucionaron en territorios distintos. Los neandertales tuvieron un enorme éxito evolutivo en Eurasia, mientras que Homo sapiens surgió en África después de la escisión de la población que dio lugar a las dos genealogías. Es muy posible que la en la mente de esa población común se hubieran desarrollado complejos procesos mentales relacionados con el hecho de la muerte. De ser así, neandertales y sapiens habríamos heredado tales ideas de nuestro antepasado común. La hipótesis alternativa propone que los rituales del enterramiento aparecieron de manera independiente en dos homininos (especies) diferentes. Un hecho que, de ser cierto, se me antoja realmente enigmático.

Sea como fuere, los neandertales no solo enterraban a sus muertos, sino que el proceso venía acompañado por un determinado ritual de carácter simbólico. Este hecho implica una construcción mental muy compleja. Así, en la tumba del individuo número IV del yacimiento neandertal de Shanidar, en Irak, se encontró un gran cantidad de polen, que solo puede ser explicado mediante la posibilidad de una ofrenda de flores al difunto. Por cierto, y como curiosidad digan de reflexión, la mayoría de las flores pertenecían a especies con propiedades medicinales. Algunos discuten que el esqueleto número IV de Shanidar fuera homenajeado con flores. Pero nadie puede negar que los neandertales enterraban a sus difuntos en posición fetal y con una determinada orientación. Este tipo de comportamiento implica un cierto nivel de desarrollo de la capacidad para crear y comprender símbolos. Sin ningún género de dudas, los neandertales habían desarrollado un nivel de autoconsciencia similar al de los sapiens que evolucionaban al otro lado del Mediterráneo.

Como todos sabemos, en las poblaciones recientes de Homo sapiens la diversidad y complejidad de rituales relacionados con la muerte es espectacular. Cada cultura tiene su propio comportamiento ante el hecho de la muerte y una particular parafernalia de rituales funerarios, cuya descripción ha dado lugar a una amplísima literatura en el ámbito de la etnología. El simbolismo que acompaña al comportamiento funerario está guiado por las tres construcciones mentales de mayor complejidad creadas hasta el momento por los seres humanos. Estas ideas son comunes a todas las culturas y con alta probabilidad también estuvieron presentes en la mente de los neandertales. En primer lugar, hemos desarrollado la idea de otra vida, a la que solo podemos acceder tras el hecho físico de la muerte. La reencarnación es una variante aún más compleja de esta idea primigenia. En segundo lugar, hemos desarrollado la idea de la existencia de un lugar diferente, donde habremos de disfrutar de esa otra vida, caso de cumplirse determinadas condiciones. De no ser así, también hemos concebido otros lugares no tan plácidos. Por último, nuestra mente ha desarrollado la idea de la existencia de entes de jerarquía superior o muy superior, que actúan de jueces implacables de nuestro comportamiento en la vida que conocemos. Las imágenes que acompañan a estas ideas son comunes a cada cultura en particular, aunque cada individuo puede tener su propia imagen mental de acuerdo con la fuerza de su imaginación. Los símbolos diseñados para representar la síntesis de cada variante de las tres ideas suelen tener una fuerza incontenible. Todo ello es digno de una profunda reflexión.

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Miguelón podría ser un buen central en la Selección Española

Reflex.51El pasado viernes 22 de noviembre el Museo de la Evolución Humana de Burgos recibió la visita de Don Vicente de Bosque, nuestro admirado líder de la selección española de fútbol. El seleccionador ha recibido muchos y merecidos  homenajes, pero no se cansa de firmar balones, poner su mejor sonrisa y agradecer cualquier detalle que se tenga con su persona. Es cuestión de talante y humildad ante los enormes logros conseguidos. Los que ya vamos teniendo una edad lo vimos manejar con maestría los partidos de fútbol en su equipo de toda la vida desde su posición en el medio campo. Desde las gradas del estadio se le veía alto y desgarbado, ya con poco pelo y con el enorme bigote que ha acompañado la personalidad de su rostro desde siempre. Destacaba por su estatura en relación a sus compañeros del equipo de entonces. Siempre despertó simpatías entre los aficionados, aunque procuraba pasar inadvertido. Lo dicho, un talante de líder silencioso y eficaz, clave del éxito actual de la selección española de fútbol. No es una casualidad; quién tuvo retuvo.

Como todos sabemos, los yacimientos de la sierra de Atapuerca han proporcionado una enorme cantidad de fósiles humanos de varias especies. Algunos de los esos fósiles están tan completos y bien conservados que han ido recibiendo nombres propios, muchos de ellos relacionados con personalidades del deporte. A decir verdad, la mayoría de miembros del equipo investigador de Atapuerca estamos más interesados en seguir las noticias relacionadas con la cultura más amable y, entre ellas, todas las relacionadas con el deporte, que otro tipo de información. De ahí que el cráneo 5 de la Sima de los Huesos (Homo heidelbergensis) recibiera el nombre de “Miguelón” (Miguel Induraín) o que el húmero izquierdo de un adulto de la especie Homo antecessor fuera bautizado como “Rafa” (Rafael Nadal). El yacimiento de la Sima de los Huesos es tan prolífico en restos fósiles humanos, que ahora ha podido reconstruirse el pie derecho casi completo de un varón adulto. Todo un hito entre los hallazgos de la evolución humana.

El equipo se acordó enseguida de un gran futbolista y un gran entrenador: Vicente del Bosque, que tuvo la generosidad de acudir a este sorprendente homenaje. Desde ahora, todo el mundo podrá contemplar en el Museo de la Evolución Humana de Burgos los restos fósiles originales del pie apodado cariñosamente “Vicente”, junto a los de otros originales del mismo yacimiento.

Vicente del Bosque dirigió unas palabras a los asistentes durante el acto.  Comentó a todos que su retirada fue motivada por edad, pero también por una lesión en el pie izquierdo y que, curiosamente, aprendió mucho sobre la anatomía ósea de los pies. En la imagen que tuvo a sus espaldas durante el acto está la famosa foto de la selección española de fútbol, recibiendo el trofeo de campeona del mundo en 2010. Con los medios técnicos modernos, se ha insertado en la foto (a la izquierda de Vicente del Bosque)  la reconstrucción de “Miguelón”, uno de los 28 individuos identificados en el yacimiento de la Sima de los Huesos. Vicente del Bosque comentó que este sujeto tenía un aspecto estupendo para jugar de central. Suponemos que los delanteros rivales se inquietarían ante el aspecto tan feroz de este jugador imaginario y perderían así sus oportunidades de gol.

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La corbata y otros símbolos tribales

ejecutivosQuizá el simbolismo más básico se generalizó en los primitivos Homo sapiens con la idea de buscar la identidad y diferenciación de los grupos. Adornos y pinturas corporales debieron de ser usados desde hace miles de años como signo de pertenencia a un clan determinado. Este comportamiento tuvo sin duda una importancia primordial en la defensa del territorio, en la conquista de nuevos lugares y tal vez en la primacía de nuestra especie.

Tal vez nos parezca que eso de las tribus es cosa del pasado o de pueblos aislados y olvidados por el avance incontenible de la civilización. A nadie le extraña que hablamos de las tribus urbanas, que se identifican con sus adornos y vestimentas particulares y que están unidas por ideologías muy concretas. Puede parecernos que son una excepción y tal vez una manera de protestar o renunciar al sistema establecido. Grave error. No caemos en la cuenta de que el tribalismo es consustancial al ser humano. Este rasgo no se ha perdido nunca, porque está enraizado en lo más profundo de nuestro genoma y en la sociabilidad que nos caracteriza. Todos somos primates tribales, lo queramos o no.
moteros
Bien sea por nuestra forma de ser, nuestros gustos y aficiones o simplemente por nuestra profesión, buscamos la identidad y la diferenciación. Y en ocasiones lo hacemos porque no nos queda otra que identificarnos con el grupo social al que pertenecemos. Si un alumno universitario se presenta de  manera habitual en las aulas con un buen traje y su correspondiente corbata será automáticamente tratado como un bicho raro y seguro que de manera excluyente. Lo mismo podemos decir de los ejecutivos, pero en sentido contrario. Por pura necesidad, la apariencia de un ejecutivo no puede desligarse de un buen traje. Es el símbolo que los identifica y los diferencia de otras profesiones. Las mujeres ejecutivas tienen que optar por no distinguirse de los hombres, usando a menudo trajes de chaqueta y colores no demasiado ostensibles. En ambos ejemplos, los vestidos se utilizan como símbolo de pertenencia, lo mismo que unas plumas o unos collares de conchas identifican a una tribu del pasado. Nada nuevo bajo el sol, aunque creamos lo contrario.

Los moteros, por poner otro ejemplo, no solo deben procurar disponer de una máquina que les permita disfrutar o presumir, sino que su vestimenta debe ser acorde con su afición. En definitiva, todos sin excepción usamos signos identificativos de nuestros aficiones, gustos, ideologías y oficios.

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