La especie X. ¿Quiénes fueron los primeros europeos?

Verano de 2007. La campaña de excavación en los yacimientos de Atapuerca transcurría con normalidad sin novedades extraordinarias. Una llamada telefónica de mi colega la Dra. María Martinón me alertó de un posible hallazgo de gran importancia en el yacimiento de la Sima del Elefante. Habíamos abierto una zona relativamente pequeña de los niveles más antiguos de este yacimiento, con la idea de conocer su potencial. No olvidaré nunca esa llamada, cuando esperaba el turno para ponerme la vacuna antitetánica en un centro de salud de Burgos. Había aparecido un diente de aspecto extraño, que podía ser humano. De ser cierto, la antigüedad de la presencia de homininos en la sierra de Atapuerca habría retrocedido casi 400.000 años y estaríamos antes el fósil humano más antiguo de Europa.

(EMBARGADA HASTA LAS 19.00 H) MD34. MADRID, 26/03/08.- Los paleontólogos que dirigen el yacimiento burgalés de Atapuerca hacen públicas, en un artículo publicado en la revista científica "Nature", las conclusiones de los últimos descubrimientos, con las que corroboran que el europeo más viejo de la historia vivió en la sierra burgalesa. El homínido vivió en la citada sierra hace 1,2 millones de años, una dato sobre el que los científicos ya estaban trabajando pero que ha corroborado el hallazgo de su mandíbula en la cueva denominada Sima del Elefante. En la foto cara anterior de la sínfisis de la mandíbula ATE 9-1. EFE/Jordi Mestre - SOLO USO EDITORIAL, NO ARCHIVOS, UN SOLO USO -

Restos mandibular ATE9-1, datado por el método de núclidos cosmogénicos en 1,2 millones de años.

Apenas noté el pinchazo de la vacuna. Estaba demasiado excitado por aquella llamada. Confiaba plenamente en el criterio de María Martinón, en la actualidad una de las mejores expertas del mundo en dentición de homininos. Pero tenía que verlo con mis propios ojos. Algunos compañeros del equipo no daban crédito ¿Y si se trataba de un diente de oso o de cualquier otra especie? No es sencillo distinguir algunas clases de dientes de los humanos del pasado, porque su morfología dista mucho de ser como la nuestra. Hay que ser experto para reconocerlos. Además, la posible antigüedad del diente superaba con creces el millón de años Demasiado bueno para ser cierto. Pero mi colega no se había equivocado. Habían encontrado un premolar inferior de aspecto muy primitivo y con mucho desgaste. El diagnóstico era complejo, pero sin duda aquel diente era de un hominino. La alegría se extendió por todo el equipo y creció la confianza en el criterio de María Martinón, que se había doctorado solo un año antes.

A decir verdad, en la excavación del nivel TE9 de la Sima del Elefante nadie esperaba encontrar restos humanos. Solo así se puede explicar la segunda llamada telefónica. Esta vez procedía de la Dra. Gloria Cuenca, que tiene la responsabilidad de dirigir las investigaciones de los vertebrados más pequeños de los yacimientos de Atapuerca. Ella y un nutrido grupo de colaboradores se encarga de lavar los sedimentos de las excavaciones y de recuperar los fósiles más pequeños, que pertenecieron a mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces del Pleistoceno. Lo que no esperaban es que entre los sedimentos del nivel TE9 apareciera un fragmento de mandíbula humana. Con este hallazgo confirmamos que ningún resto importante escapa a nuestro control, aunque sea en el último minuto del partido. Restamos importancia al hecho de que el fósil hubiera pasado inadvertido para algún excavador/a con poca experiencia. Lo realmente interesante es que aquella mandíbula no se había perdido. La etiqueta del saco de sedimento mostraba que procedía de la misma cuadrícula del diente. No tardamos en saber que el premolar encajaba bien en uno de los alveolos de la mandíbula.

En 2008, aquel hallazgo fue portada de la revista Nature. No era para menos, porque se había encontrado el fósil humano más antiguo de nuestro continente ¿A que especie pertenecía? En el artículo publicado en Nature propusimos de manera provisional su asignación a la especie Homo antecessor. Parecía una conclusión razonable, sabiendo que los dos yacimientos están a tiro de piedra. Sin embargo, cuando realizamos una investigación exhaustiva de la mandíbula y de los dientes llegamos a la conclusión de que no existían argumentos sólidos para mantener esta mandíbula en la especie Homo antecessor. Así lo publicamos en la revista Journal of Human Evolution y nos propusimos la tarea de localizar más restos en el nivel TE9.

Para conseguir este objetivo ampliamos la zona de excavación hasta los 100 metros cuadrados. Durante varios años extrajimos más de cinco toneladas de derrubios acumulados en la Trinchera del Ferrocarril. Un derroche impresionante de energía, que podría darnos las claves para entender el escenario evolutivo de Europa en una época prácticamente desconocida. Con desesperanza constatamos que buena parte del nivel TE9 en esa zona del yacimiento se había perdido durante la construcción del ferrocarril minero. El resultado de ese esfuerzo fue la localización de una falange humana (quizá del mismo individuo) y de algunas lascas de sílex. Un balance muy pobre para tanto esfuerzo. La parte visible del nivel TE9 ha llegado a su fin en la campaña de 2016 y el resultado sigue siendo negativo.

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Vista panorámica de la excavación del yacimiento de la Sima del Elefante en 2016. La mandíbula humana apareció justo en el borde de la secuencia estratigráfica (a la izquierda de la imagen), cuya potencia es de unos 16 metros.

El nivel TE9 puede tener una extensión considerable. Pero la zona que aún resta por excavar se encuentra bajo una secuencia estratigráfica de 16 metros de sedimentos. Si se conserva algún resto más de ese individuo lo encontrarán los arqueólogos del futuro, quizá dentro de 100 años cuando se excave toda la extensión de la Sima del Elefante. Entretanto y a la espera de hallazgos de más entidad en otros yacimientos de Europa o de la propia sierra de Atapuerca, nos quedaremos con las dudas sobre la asignación taxonómica de esta mandíbula y de su posición en la filogenia humana. Por el momento hablamos de Homo sp. (especie indeterminada) o, si se prefiere en términos más coloquiales, de la especie X. Su llegada al continente europeo pudo ser muy anterior a la llegada de Homo antecessor. Quizá está relacionada con los euroasiáticos más antiguos (yacimiento de Dmanisi, 1,8 millones de años). La cara externa de la sínfisis recuerda a la de las mandíbulas de este yacimiento de la República de Georgia, pero la cara interna es completamente distinta. Estamos ante un verdadero “agujero negro” de la evolución y afecta al conocimiento de los primeros humanos que colonizaron Europa. El diente de leche encontrado en el yacimiento de Barranco León (Cuenca de Guadix Baza, aprox. 1,4 millones de años) es un aliciente para seguir buscando nuestros orígenes en la península Ibérica.

José María Bermúdez de Castro

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Atapuerca 2016: punto final con hallazgo inesperado

Tras seis semanas de duro trabajo la campaña de 2016 en los yacimientos de la sierra de Atapuerca ha llegado a su fin. Y, el hallazgo de este año ha sido espectacular y ha sucedido casi en “los minutos de descuento” de la excavación. Pero, no adelantemos acontecimientos, y vayamos por partes.

Como suele suceder por estas tierras burgalesas, los días de intenso calor se han alternado con días de mucho frio y viento de norte. Estos cambios tan bruscos alteran en gran medida el ritmo de trabajo. Pero el equipo de veteranos está acostumbrado a estos rigores climáticos y los hallazgos aportan su calor cuando la temperatura no sube de los 15 grados. Veamos algunos de los resultados más relevantes de la campaña 2016, que se recordará como un nuevo hito histórico en la investigaciones de Atapuerca.

El nivel TD10 toca a su fin, después de 22 años de grandes descubrimientos decisivos para la comprensión del Pleistoceno Medio de Europa. Tan solo ha quedado por excavar el último tramo (TD10.4). La parte más elevada de este subnivel parece ofrecer una nueva concentración de restos fósiles e industria lítica. Todo apunta a que veremos ese final en la campaña de 2017. Los resultados son incontestables: la tecnología achelense más clásica formó parte del utillaje de los homininos de la península Ibérica de hace unos 400.000 años.

En el yacimiento de Galería vuelven a surgir hallazgos tan espectaculares como los que vimos en los años 1980s e inicios de los 1990s. Aunque esperados, esos hallazgos están animando al grupo que excava por segunda vez en este lugar. Recordemos que en 1995 se puso fin a la primera etapa de Galería, con la guinda del hallazgo de un fragmento de parietal humano. La lógica sugiere que este resto humano representa parte de lo que quedó de la caza de un gran carnívoro (posiblemente el león: Panthera leo fossilis). Si así fue, puede haber más restos humanos hacia en interior de la cavidad, donde se excavará en la campaña de 2017 y sucesivas.

El esfuerzo realizado en el yacimiento de la Sima del Elefante ha sido impresionante por parte del equipo que interviene desde hace años en este lugar. Los resultados no han sido lo esperados. Excepto por la constatación de que los humanos vivían en estos parajes hace más de 1,2 millones años gracias al hallazgo de algunas herramientas aisladas, el registro se hace cada vez más pobre a medida que se profundiza en el tiempo. No es tampoco un mal dato, porque permite inferir el comportamiento de estas poblaciones europeas tan antiguas. El nivel TE9 de la Sima del Elefante parece haber puesto techo a la antigüedad de los homininos en la sierra de Atapuerca. Si el nivel TE7, donde aparece algunos de fósiles de mamíferos, no ofrece resultados positivos para corroborar la presencia humana en épocas más remotas del Pleistoceno Inferior tendremos que aceptar como hipótesis a rebatir que el primer poblamiento de Europa no sucedió antes de 1,5 millones de años.

En cambio, cobra fuerza la hipótesis de que Homo antecessor (850.000 años) pudo representar una nueva oleada de población hacia Europa. Es muy probable que estos homininos se hicieran con el control de la parte habitable del continente, tal vez asimilando genéticamente a los primeros pobladores. Así lo atestigua el hallazgo de herramientas en toda la secuencia inferior del yacimiento de la Gran Dolina (niveles TD5 y TD4), que se encuentran próximos a un millón de años. Estos hallazgos parecen certificar que los primeros europeos resistieron el paso del tiempo durante milenios hasta la llegada de una nueva población de características biológicas y culturales diferentes.

Como no podía ser de otra manera, el yacimiento de la Sima de los Huesos ha seguido ofreciendo restos humanos. En estas últimas campañas el equipo ha tratado de delimitar el área donde se ha encontrado un mayor número de restos. No es tarea sencilla cuando se trabaja en un espacio reducido, a más de 50 metros de profundidad y con poco oxígeno. Pero hay que seguir realizando esfuerzos para dominar un yacimiento tan complejo, que seguirá dando alegrías durante muchos años. No puede pasar mucho tiempo sin que el equipo que excava este lugar tome una decisión sobre el nombre de la especie cuya colección casi alcanza la impresionante cifra de 7.000 restos humanos registrados. Una vez descartado el nombre de Homo heidelbergensis es tiempo de decisiones, que podrían llegar en los próximos 12 meses antes de la campaña de 2017.

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Vista general del yacimiento que se depositó en la Cueva del Fantasma. Una antigua cantera dejó al descubierto la mayor parte del yacimiento. En la imagen, el autor de estas líneas está acompañado por la geocronóloga Davinia Moreno, el geólogo Isidoro Campaña y la paleoantropóloga Cecilia García. En el fondo de la imagen también aparecen los geocronólogos Lee Arnold y Martina Demuro, que han tomado las primeras muestras para conocer la antigüedad de los niveles superiores del yacimiento. Foto: Lorena Busto Salinas.

Finalmente, la noticia ha estado en el nuevo yacimiento denominado “Cueva del Fantasma” o simplemente “Cueva Fantasma”. Los sondeos mecánicos realizados en 2015 en este lugar fueron muy positivos, incluyendo la presencia de una falange de herbívoro a unos 8,5 metros de profundidad en el propio testigo. Este resultado nos animó a limpiar los derrubios de una vieja cantera, de la que hablaré en otro momento con más tranquilidad. El día 21 de julio, las personas que realizaban este trabajo bajo la dirección del Dr. Josep Vallverdú localizaron un fragmento de hueso que tenía una aspecto muy familiar. A la mañana siguiente pudimos constatar que se trataba de una parietal humano. El nuevo sitio nos saluda con un hallazgo inesperado, quizá trascendental para el futuro de Atapuerca. Los primeros indicios apuntan a que este parietal pudo pertenecer a un homínido de finales del Pleistoceno Medio, seguramente posterior a los humanos de la Sima de los Huesos. La riqueza de este nuevo sitio es espectacular, con varios niveles fosilíferos y una extensión tres veces superior a la del yacimiento de la Gran Dolina.

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Parietal humano (lado derecho) recuperado en la Cueva del Fantasma. Durante los próximos meses se procederá a su limpieza y labores de conservación. Foto: Mario Modesto Mata.

Además de por este fabuloso descubrimiento, la campaña de 2016 se recordará como la más concurrida en 38 años. Nada menos que 284 excavadores han pasado por sus yacimientos por rigurosos turnos, representando a un total de 24 países. El futuro del Programa de Atapuerca parece tener buena salud, especialmente cuando se vislumbra en el horizonte una nueva etapa llena de esperanzas para los más jóvenes.

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Raedera recuperada durante las primeras labores de limpieza del yacimiento de la Cueva del Fantasma. La técnica utilizada en la fabricación de esta pequeña herramienta de sílex apunta a algún momento de finales del Pleistoceno Medio. Foto: Ana Isabel Ortega Martínez.

José María Bermúdez de Castro

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Manos mágicas

Las manos ejecutan las órdenes del cerebro y su habilidad reside, por tanto, en una serie de capacidades cognitivas especiales del neorocórtex cerebral. Resulta admirable escuchar la ejecución de una pieza musical, observando la velocidad y coordinación de las manos de un pianista consagrado. Lo mismo podemos decir cuando observamos la destreza de un dibujante plasmando en un lienzo lo que su cerebro le dicta. El trabajo de los conservadores y restauradores de obras de arte es callado, profundamente íntimo, diría yo. Su labor requiere una enorme profesionalidad, experiencia y muchos conocimientos de física y química, además de todos los aspectos que requiere cada especialidad. Por descontado, la habilidad de sus manos es tan importante como sus conocimientos.

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En la imagen vemos a Pilar Fernández Colón, especialista en restauración y conservación del patrimonio del Pleistoceno y Holoceno. Pilar está procediendo a la recuperación de un resto fósil de caballo del nivel TD10 de Gran Dolina. Fotografía del autor.

Las excavaciones de cualquier época requieren del concurso de los profesionales de la restauración. El Equipo Investigador de Atapuerca siempre ha sido consciente de la necesidad de contar con expertos, especializados en la recuperación, restauración y conservación del patrimonio que se obtiene de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos. El hallazgo de un resto fósil del Pleistoceno perfectamente conservado es casi un hecho excepcional. Cuando esto sucede, los fósiles aún tienen que pasar por la manos de los restauradores y conservadores antes de ser catalogados para su estudio por expertos. Sin embargo, lo habitual es que los restos fósiles de esta época requieran un lento proceso de extracción del yacimiento. Los sedimentos pueden haber formado una capa dura alrededor del fósil, que habrá que retirar con enorme habilidad tras un largo proceso en el laboratorio. En muchas ocasiones los fósiles se quiebran y amenazan con romperse al separarlos del lugar donde estuvieron reposando durante miles de años. En este caso, como si se tratara de un paciente actual, los restauradores actúan in-situ para evitar la pérdida del fósil. Existe una amplia variedad de sustancias químicas endurecedoras y reversibles, que refuerzan el fósil antes de proceder a su extracción.

En la imagen que acompaña a este post vemos a Pilar Fernández Colón, que junto a su colega Lucía López-Polín, son dos de la principales responsables del equipo de restauradores de Atapuerca. Uno de los fósiles hallados en el nivel TD10 puede perderse para siempre caso de no actuar con celeridad. Pilar acude presta donde se requieren sus conocimientos y habilidad. Con mucho cuidado y destreza, Pilar aplica gasas empapadas en una sustancia química reversible. Una vez que las sustancias volátiles de ese producto químico desaparecen, el resto fósil adquiere una tremenda dureza y está listo para ser extraído del yacimiento. Así llegan docenas de fósiles al laboratorio de campo, donde esperan un nutrido grupo de restauradores. Algunos/as realizan sus prácticas durante la campaña de excavación, ante la atenta mirada y la dirección de las dos responsables. Cuando termina el proceso de recuperación lo que aparece ante nuestro ojos parece cosa de magia. Y no lo es; pero las manos que han tratado los fósiles o las herramientas de nuestros ancestros del Pleistoceno tienen mucho de mágicas.

José María Bermúdez de Castro

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