Archivo por meses: julio 2013

CSI Atapuerca

craneoCada año las excavaciones en la sierra de Atapuerca nos sorprenden con un sinfín de hallazgos de gran interés científico. La campaña de 2013 ha sido más corta que las anteriores. Los recortes obligan, pero no doblegan nuestra intención de seguir leyendo las páginas de nuestro pasado más remoto o de la prehistoria más reciente. De todo lo hallado durante esta campaña destaca sin duda la demostración de una humanidad europea cada vez más antigua. La herramienta de sílex encontrada en el nivel TE8 del yacimiento de la Sima del Elefante demuestra que los humanos de una especie todavía no bien conocida poblaron la península Ibérica hace al menos 1,4 millones de años. Sus vestigios son escasos, quizá porque la densidad de esta población era pequeña o simplemente porque aquellos humanos no eran visitantes asiduos de las cuevas.craneo2
Si lo más antiguo puede convertirse en un titular de los medios, lo más reciente puede resultar llamativo y espectacular. Pronto habrá resultados sobre el ADN mitocondrial de los restos humanos del Calcolítico (la llamada Edad del Bronce) encontrados en la cueva del Mirador. Su antigüedad no llega a los 5.000 años, una bagatela en comparación con las 60.000 generaciones que se sucedieron durante la prehistoria de Europa. Pero será ciertamente interesante comparar el ADN de los primeros agricultores y ganaderos de la sierra de Atapuerca con el de los habitantes de la región. Es probable que muchos descubran sus raíces en los yacimientos de la cuevas de la sierra.
Entre los restos hallados este años en la cueva del Mirador destaca el esqueleto de un varón joven de unos veinte años de edad, cuyo cráneo presenta una perforación en su parte posterior de aproximadamente algo más de un centímetro de diámetro. La perforación se encuentra entre los dos parietales, a cierta distancia del occipital. Este esqueleto se encontró in-situ (no fue exhumado antes de que lo hiciera el equipo investigador). No se observan signos de regeneración ósea, faltan algunas láminas de hueso en la zona afectada, la tabla externa está hundida y los parietales están agrietados. Se trata sin duda de una perforación del cráneo producida justo antes o justo después de la muerte (peri-mortem).
Aunque este caso requiere un estudio en detalle, incluida la realización de tomografía computerizada, se pueden aventurar varias hipótesis. Si la perforación fue realizada en vida, es evidente que este varón murió como consecuencia del trauma causado en el cerebro. Todos los indicios apuntan a un acto violento. No habría sido el primero, puesto que en el hueso frontal se observa la cicatriz de un gran golpe curado en vida. Si la perforación ocurrió justo después de la muerte, también se pueden proponer varias hipótesis, incluido algún tipo de ritual funerario. Los expertos tienen ahora la palabra.
Si se confirma que este hombre del Calcolítico murió como consecuencia de un acto violento, quizá nunca conozcamos las razones que le llevaron a la muerte (lucha, homicidio, ajusticiamiento….).

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Cánidos y homínidos

GaleríaSiempre me ha fascinado la complicidad emocional entre los cánidos y los humanos. Cuando se ha tenido un perro en casa durante años se comprende aún mejor la compleja relación entre seres tan distintos y tan distantes en términos filogenéticos. Los cánidos y los homínidos compartimos un carácter biológico muy particular: somos animales muy sociales. Uno de los secretos del gran éxito evolutivo de los dos linajes radica precisamente en este rasgo etológico convergente. ¿En que momento de nuestra evolución se cruzaron nuestros caminos?

En un artículo relativamente reciente publicado en la revista Nature un grupo de genetistas de la universidad sueca de Uppsala mostraron sus resultados, tras analizar el genoma de hasta 60 razas diferentes de perros domésticos y de 12 grupos de lobos repartidos por todo el planeta. Las diferencias entre unos y otros mostraban, entre otras cosas, que los animales domésticos pueden digerir los mismos alimentos que los seres humanos (grasas, hidratos de carbono…). La domesticación de los cánidos llegó sin duda con la invención de la agricultura y el mayor sedentarismo de los seres humanos. Los autores de ese trabajo apuntan varias hipótesis sobre la domesticación de los ancestros de nuestros perros domésticos. Una de estas hipótesis sugiere que los cánidos aprendieron a conseguir alimentos en los vertederos, formados desde el mismo momento en el que nos asentamos en un territorio o lugar determinado. Aquellos especímenes con mayor capacidad de digerir los deshechos de los humanos tuvieron más facilidad para llevar una vida paralela a la nuestra. Y lo uno llevó a lo otro. Poco a poco, con ese acercamiento y una cuidadosa selección de los ejemplares más dóciles llegamos a la amistad que hoy en día une a las dos especies.

Hace ya algunos años, cuando se excavó por primera vez el yacimiento de Galería, en la Trinchera de la sierra de Atapuerca, encontramos una enorme cantidad de restos fósiles de diferentes especies de herbívoros. Aquellos animales vivieron hace entre 200.000 y 500.000 años, que es la cronología del yacimiento desde su nivel superior hasta su parte más profunda. La mayoría de estos fósiles presentaban marcas de los filos de las herramientas de piedra con los que había sido descuartizados. Los útiles se encontraron también junto a los fósiles. El yacimiento de Galería está conectado a una sima, que estuvo abierta al exterior durante miles de años y actuó como trampa natural para aquellos animales. Los humanos (ancestros de los Neandertales) entraban por un pasadizo (hoy en día taponado por sedimentos) y aprovechaban la carne de los animales caídos por la sima.Galeriabj
Algo que llamó la atención de quienes estudiaron el origen de aquella peculiar acumulación de fósiles de herbívoros en el yacimiento de Galería fue la presencia de mordeduras de cánidos superpuestas a las marcas dejadas por las herramientas de los humanos. Todo parece indicar que los cánidos de aquellos tiempos también tenían una particular asociación con los humanos. Si éstos, con su formidable corpulencia y sus armas de caza, se encontraban en la parte más alta de la pirámide trófica, los cánidos probablemente les seguían de cerca y aprovechaban los recursos cárnicos que les dejaban los humanos de entonces. Todo parece indicar que humanos de diferentes especies y cánidos, también de distintas genealogías, hemos llevado existencias paralelas durante milenios. El resultado: un final casi siempre feliz para todos.

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Herramientas de un millón de años

Reflex.20En 1994 se demostró por primera vez la presencia humana en Europa hace más de medio millón de años, gracias a los hallazgos en el nivel TD6 del yacimiento de la cueva de la Gran Dolina. En 2007, también en la sierra de Atapuerca, se halló una mandíbula de 1,2 millones de años, que representaba al ser humano más antiguo de Europa occidental.

Esta vez el hallazgo se produjo en el yacimiento de la Sima del Elefante, apenas a 300 metros de distancia de la Gran Dolina. Aunque ciertos descubrimientos realizados en España, Francia e Italia sugieren una cronología de hasta 1,5 millones de años para la ocupación más antigua de nuestro continente, la gran mayoría de arqueólogos sostienen que Europa fue colonizada de manera intermitente y en numerosas ocasiones, por grupos humanos que terminaban por extinguirse en pocos milenios. Estas extinciones sería debidas sobre todo al aislamiento y al estrés de la climatología cambiante. La ocupación definitiva no habría ocurrido hasta hace unos 600.000 años, cuando los humanos tuvieron una tecnología capaz de hacer frente a la alternancia de las glaciaciones y de las épocas interglaciares.

Reflex.20-Dr. Jordi Rosell

El Dr. Jordi Rosell (arqueólogo) sostiene en sus manos una herramienta de cuarcita, realizada con una tecnología muy arcaica procedente del nivel TD4 (Gran Dolina).

Sin embargo, los yacimientos de la sierra de Atapuerca mencionados en el párrafo anterior cuentan con la singularidad de una secuencia casi continua de niveles estratigráficos, que cubren un largo período de entre hace 1.400.000 y 800.000 años. En esa secuencia no solo se han encontrado restos fósiles humanos de Homo antecessor, sino que las herramientas aparecen en capas geológicas sucesivas. Estos hallazgos se empeñan en demostrar que los homininos estuvieron presentes durante todo ese tiempo en la sierra de Atapuerca. Por extensión, la ocupación de la península Ibérica y (cuando menos) la de todo el sur de Europa fue continua. Nada se opone a que nuevos clanes procedentes del este fueran llegando a lo largo del tiempo. Estos nuevos colonizadores terminarían por mezclarse con los residentes. Sea como fuere, todo apunta a una continuidad en la colonización europea desde hace mucho tiempo.
En la campaña de Atapuerca de 2013 siguen apareciendo herramientas de cuarcita y de sílex en un nivel (TD4) que se aproxima al millón de años de antigüedad.

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